Cómo ser profesor de español en la universidad en Estados Unidos (1 de 3)

Cómo ser profesor de español en la universidad en Estados Unidos (1 de 3)

Ahora que vuelvo a estar instalado en Madrid, unos pocos meses después de volver de Estados Unidos, es un buen momento para hacer un pequeño balance de mi experiencia de tres años como profesor de español en la universidad, concretamente en varias universidades del Midwest. Comenzaré por la parte más aburrida, que es la relativa a los procesos de contratación y los requisitos básicos, pero que quizá tenga interés para quienes se planteen la posibilidad de enseñar español allí durante un tiempo.

¿Hay trabajo? Esa es la primera pregunta. El dato habla por sí solo: aunque el número de universitarios matriculados allí en cursos de español ha descendido casi un 10% en los últimos diez años (de 822.000 en 2006 a 712.000 en 2016), la cifra sigue siendo mayor que la suma de todos los estudiantes matriculados en las demás lenguas extranjeras (706.000) y cuadruplica el número de universitarios que estudian francés (segundo en el ranking, con 176.000), según el informe más reciente [febrero de 2018] de la Modern Language Association. Para responder a una demanda tan alta, la contratación de nuevos profesores formados en enseñanza de ELE se produce de manera relativamente frecuente en colleges y universities de todo el territorio. La gran mayoría de las universidades de Estados Unidos ofrecen estudios de español, al menos hasta niveles intermedios.

Programas y requisitos para trabajar en la universidad

Para conseguir un trabajo de profesor de español en alguna universidad de Estados Unidos hay que estar dispuesto a afrontar procesos de selección que pueden ser largos y no estar exentos de dificultades. La vía tradicional de acceso desde España al mundo de la enseñanza del español en Estados Unidos son los programas de movilidad universitaria, de intercambio cultural o de investigación del Ministerio de Educación, así como sus convocatorias periódicas de becas y ayudas. Entre los programas privados, destacan las codiciadas becas Fullbright para titulados universitarios.

University of Minnesota.
University of Minnesota.

Otra vía de acceso muy interesante, y tal vez menos conocida, consiste en trabajar al mismo tiempo que se estudia gratis un programa de postgrado en las llamadas graduate schools de las universidades estadounidenses. Si uno es admitido, la universidad no solo se encarga de gestionar el visado y costear la matrícula sino que también permite trabajar como teacher assistant a cambio de un salario mensual durante los estudios. La información sobre las condiciones y procedimientos para solicitar estos programas se encuentra generalmente en las páginas web de las universidades. Por ejemplo, el departamento de Español de la Universidad de Minnesota ofrece esta información aquí.

Si no se participa en alguno de estos programas, para trabajar en el ámbito de la educación superior de Estados Unidos es imprescindible haber obtenido un permiso vinculado a un visado o a otros documentos legales admitidos por las autoridades del país. En caso de contar con estas acreditaciones, el requisito mínimo de formación para trabajar en el departamento de Español de alguna universidad suele ser haber completado estudios de máster (generalmente para puestos a tiempo parcial) o de doctorado (para puestos a jornada completa) relacionados con la lengua española. Tener alguna experiencia en el ámbito docente universitario y haber publicado en revistas especializadas constituyen méritos añadidos a la relativa ventaja de ser nativo de un país hispanohablante.

Políticas y protocolos de contratación de profesores

Además de los requisitos legales mencionados, para solicitar un puesto suele ser necesario escribir una carta de presentación (cover letter) bien elaborada y más o menos personalizada para cada institución y detallar uno por uno todos los aspectos destacables del curriculum. También se valoran las cartas de recomendación. Normalmente se pasa mucho rato rellenando interminables formularios para completar las solicitudes (hay que incluir datos de contacto de lugares de trabajo anteriores y de sus responsables, y datos de contacto de las universidades donde uno ha estudiado), pero es un trabajo que vale la pena por dos razones: una, porque todos esos datos serán necesarios para la contratación, y dos, porque a veces las solicitudes van a parar a una base de datos a la cual recurren los departamentos a medida que lo necesitan, de manera que para otras posibles convocatorias del mismo centro uno no necesitará registrarse y repetir el proceso entero. Una forma de recibir orientación sobre las políticas de contratación de los diferentes departamentos de Español es dirigirse directamente a los chairs. Por lo general, todas las iniciativas, ya sean formales o informales, reciben algún tipo de respuesta.

PARA HACERSE UNA IDEA DE LOS PUESTOS DISPONIBLES

Cada universidad tiene su propia bolsa de empleo, generalmente integrada en su página web. Pero muchas de las plazas ofertadas para profesores de español aparecen listadas y actualizadas en portales web como higheredjobs.com, una base de datos de acceso libre que contiene ofertas que abarcan la mayoría de los centros universitarios de Estados Unidos y Canadá. Cualquiera puede informarse ahí de las plazas disponibles y los detalles y condiciones de cada una, con la posibilidad de restringir la búsqueda a una capital de Estado, un condado, etc.

Una vez superado el proceso de preselección, las entrevistas se realizan en español y/o en inglés y pueden ser muy exhaustivas. Las preguntas se refieren al CV, a la metodología, al uso de la tecnología o a la incorporación de la cultura en las clases. Las suelen realizar dos altos responsables del departamento y es frecuente que el candidato tenga que impartir después una clase de prueba entera -que puede prepararse con antelación- delante de ellos y, a veces, también de alumnos. Después, a veces será necesario entrevistarse también con el dean correspondiente. No es habitual que los entrevistadores pregunten sobre temas de la vida privada de los candidatos, al menos según mi experiencia.

Para formalizar los contratos hay que presentar copias todos los documentos acreditativos (de identidad y situación legal, de títulos y certificados, de las calificaciones de la carrera, etc.). En muchos estados, para trabajar en cualquier centro educativo es necesario superar además un background check, un proceso de certificación de antecedentes penales y de verificación de los datos del CV, realizado por entidades asociadas a cada universidad (por eso es necesario disponer de todos los datos de contacto del historial formativo y profesional).

Funciones y condiciones de trabajo

Los cursos de ELE de las universidades estadounidenses pueden ser de tres o cuatro meses (lo que allí se considera un semester), constan de entre 30 y 60 horas cada uno y los contratos para impartirlos incluyen la obligación de destinar entre 1 y 2 horas adicionales a la semana a tutorías. Por lo general, se celebran pocas reuniones de departamento.

En cuanto a los niveles de los cursos, predominan el inicial y el intermedio: en gran parte de las facultades de todo el país los alumnos tienen que cumplir una serie de créditos de idioma extranjero obligatorios y el español es siempre el más solicitado, motivo por el cual hay mucha más demanda de profesores de ELE para esos niveles, sobre todo en puestos de profesor adjunto o profesor visitante (categorías vinculadas a la contratación a tiempo parcial). Los cursos para niveles avanzados y los cursos específicos que no tienen que ver solamente con la adquisición del español sino con otros aspectos de la lengua, la literatura o la cultura hispánicas suelen reservarse a profesores con contratos full time, por lo general doctores y profesores que han alcanzado la categoría tenure.

La diferencia de categoría supone también diferencias de grado en las condiciones de contratación (salarios, horarios, benefits sociales, etc.), que dependen también de cada centro. En el caso de Minnesota, que presume de ser uno de los estados con mejores salarios y condiciones en el ámbito educativo, en los centros más modestos una hora de clase de un profesor adjunto se paga a un mínimo de $40, mientras que en los colleges y las universities de más prestigio esa cifra puede verse multiplicada por dos, por tres y hasta por siete.

Una vez firmado el contrato, comienza de verdad el choque cultural. De eso hablaré en la segunda parte de este artículo.

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