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Las fotos de Dorota

En mi casa de Madrid y por el barrio, un fin de semana con mis queridos Dorota (la fotógrafa) y Piotr.

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2 comentarios en “Las fotos de Dorota

  1. Juan Valera 17 agosto, 2014 at 10:48 am

    Hola, buenos días y un muy cordial saludo. Di clases de español a extranjeros en las décadas de los sesenta y los setenta, y supongo que mucho será lo que ha cambiado.
    Sin embargo, a pesar de cambios, evoluciones y mutaciones, sigo sin aceptar el desprecio, o el total desconocimiento del verbo oír. Y me extraña que en vuestro texto referido a ‘La peor cantante del mundo’ se diga que ‘ es la peor cantante que he escuchado’. ¿Tanta atención le prestaba la autora del comentario? ¿La escuchaba con suma atención? ¿La oyó sin intención de escucharla?
    Gracias por la oportunidad de exponer mi muy pesimista opinión de ciertos usos que empobrecen nuestra lengua.

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    • Elías 17 agosto, 2014 at 11:27 am

      Hola Juan, muchas gracias por tu mensaje. Sí, en el ejemplo puede encajar muy bien el verbo oír. ¿Pero por qué no escuchar? Con independencia de si me gusta o no, la música yo personalmente suelo escucharla -”prestar atención a lo que se oye”, según la acepción de la RAE-, más que sencillamente “percibir por el oído los sonidos” -que es como define el diccionario el verbo oír-. Y es también lo que persigo con este ejercicio cuando lo llevo a la práctica: no que los alumnos oigan el fragmento, sino que lo escuchen con cierta atención. De hecho, y aunque no lo creas, hay quien tiene que aguzar el oído más de la cuenta para percibir las salidas de tono de la ínclita Florence.

      A mí me sorprende mucho el uso masivo, en algunas zonas de España (de Andalucía, más concretamente), en las conversaciones telefónicas, oír expresiones como “no te escucho”, “¿me escuchas?”, etc, en lugar de “no te oigo” o “¿me oyes?”. No sé si eso empobrece la lengua o no, más allá de lo chocante que pueda resultar a oídos de algunos. Por lo demás, en el Diccionario Panhispánico de Dudas se detienen a comentar que “el empleo de escuchar en lugar de oír para referirse simplemente a la acción de percibir un sonido a través del oído, sin que exista intencionalidad previa por parte del sujeto”, es “menos justificable” que a la inversa; pero, añade la entrada del diccionario, “es uso que también existe desde época clásica y sigue vigente hoy, en autores de prestigio, especialmente americanos, por lo que no cabe su censura: «Su terrible y espantoso estruendo cerca y lejos se escuchaba» (Cervantes Persiles [Esp. 1616]); «Chirriaron los fuelles, patinaron en el polvo las gomas, se desfondaron los frenos y se escucharon alaridos» (Sarduy Pájaros [Cuba 1993]).” (http://lema.rae.es/dpd/?key=escuchar).

      Un saludo muy cordial.

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